miércoles, 3 de agosto de 2016

Taller: Partida de rol

—El anciano encontró la llave en el cofre y por eso tuve que matarlo —habla con la voz del asesino.

—Me abalanzo sobre él y trato de noquearlo —digo levantándome de la silla—. Tiro iniciativa. —Lanzo un dado de veinte caras y sonrío al verlo rodar.

—¿Alguien más? —pregunta con su voz habitual. Nadie contesta—. ¿No? 

—¡Venga, tira! —intervengo—. Lanza su iniciativa.

—El asesino es pillado desprevenido —anuncia tras observar el resultado de su tirada—, y caes sobre él.

—¿Lo tengo reducido? —pregunto sorprendido.

—Sí, pero esta duda le hace revolverse —explica tirando un dado—. Te golpea en el estómago. ¿Cuánta fortaleza tienes? Doce o te derriba cortándote la respiración.

—¿Qué? —Recojo el dado de la mesa y lo lanzo expectante.

—Doce, muy bien —felicita—. ¿Haces algo?

—Utilizo mi habilidad con las artes marciales para derribarlo e inmovilizarlo.

—¿Qué tienes?

—Ocho natural.

—De acuerdo —murmura al tiempo que lanza el dado ocultando el resultado con la mano.

—¿Por qué tapas la tirada? —digo molesto—. ¡Déjame ver que ha salido!

—Puedo hacerlo, y lo haré. —Mira el resultado levantando un poco la mano—. El asesino consigue evadirse de tu ataque y retrocede un par de pasos.

—¿Qué ha salido?

—Es igual.

—¿Qué ha salido? —repito molesto.

—Te he dicho que es igual —contesta poniéndose serio—. El asesino agarra un jarrón de la mesa y te lo lanza. Ya por empezar, como estás tan quejica, te quita cuatro puntos de vida.

—Y una mierda. Si vuelves a tapar la tirada me largo…

—¿Dónde te largas?

—Donde tú no estés.

—¡Ja! —Ríe—. Ya sabes que dónde tú estés yo estaré…

—Por eso creo ya va siendo la hora de tomarme la medicación —confieso abatido.

—Para nada —manifiesta—, ahora estamos en la mejor parte. ¿Qué te ha molestado?

—Me pone de los nervios que hagas trampas. ¿Por qué has tapado la tirada?

—¡No hago trampas! —miente—. Tú sabes tan bien como yo que el master puede hacer lo que quiera en una partida de rol.

—Sí que haces trampas, siempre las haces —critico levantándome de la mesa y alejándome de ella. 

—¿Qué haces?

—Tomarme la medicación —anuncio tragándome dos pastillas y cogiendo un vaso de agua que me llevo a la boca.

—¡No! —exclama impotente—. Ahora dejarás de poder hablar conmigo…

—Ya está bien, entonces. Me cansa verte siempre… ¿Prefieres hacer el paripé de salir de la habitación o esperamos a que te desvanezcas como por arte de magia?

—Me iré, no quiero que asocies mis ausencias a esas malditas pastillas —dice—. Mañana cuando el efecto de esa droga no afecte a tu cuerpo volveré…


Partida de rol: ¡Ponle nota!

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