miércoles, 30 de abril de 2014

Challenge Me!: Valle de los Reyes

Tras un par de días rompiéndome el coco con esta historia voy a colgar esta versión que quizás me sirva de "prólogo" a una trama más larga, ya que me lo he pasado muy bien tratando de buscarle un trasfondo más o menos real al relato. Es un "Challenge Me!" y os podré al final las reglas que tuve que seguir para elaborarlo.

"Llevaban semanas excavando en aquella zona. Su ayudante, se había marchado esa misma mañana a Riad por provisiones. Protegida del sol por la sombra que proporcionaba el toldo, trabajaba sin pausa cuando un sonido lejano la hizo mirar al cielo. En el horizonte, aproximándose a su posición, se acercaba lo que parecía ser una avioneta rudimentaria. Volaba con un motor envuelto en llamas y fuera de control. Alarmada corrió hacia el interior de la tienda en busca de sus prismáticos.

Desde el interior escuchaba como el sonido era cada vez más próximo, justo en el mismo momento en que la avioneta sobrevolaba la tienda salió prismáticos en mano. Cegada por el sol tardó en divisar el aparato que se alejaba hacia la profundidad del desierto. Mirando a través de los prismáticos pudo ver cómo alguien saltaba de la avioneta y habría un paracaídas justo antes de se estrellara no muy lejos de allí.

Volvió a entrar la tienda, cogió un botiquín de primeros auxilios y corrió hacia lugar del siniestro lo más rápido que pudo. Una columna de humo negro se alzaba tras una inmensa duna. Una vez coronada divisó la avioneta, envuelta en llamas. Pocos metros más allá observó los restos de un paracaídas y corrió hasta allí.

Bajo las telas del paracaídas yacía un hombre inconsciente. Trató de recostarlo y acercó la cantimplora a sus labios. Tras unos segundos permaneciendo inmóvil comenzó a beber agua. Recobró el sentido y trató de respirar profundamente lo que le provocó un ataque de tos. Una vez recuperado observó a su salvadora.

―Gracias― habló con dificultad.

―¿Cómo se encuentra?―preguntó ella.―Menos mal que he visto como tú avioneta se estrellaba.

―Uno de los motores ha comenzado a fallar y he perdido el control―comenzó explicando mientras se levantaba y observaban su avioneta arder.―¿Dónde estamos exactamente?― preguntó volviéndose hacia ella.

―Estamos a uno veinte kilómetros de la ciudad de Riad―contestó levantándose.

― Riad―susurró él.

―Soy la doctora Kimberly Ilian. Pero puedes llamarme Kim.

―Perdona―se sacudió la mano en el viejo pantalón.―Soy Jack O'Romyl― concluyó dándole un apretón de manos.

―¿Hay algo que tengas que recuperar de la avioneta?―quiso saber Kim.

―No―contestó Jack palpándose los bolsillos del pantalones y la camisa.―Cogí todo lo necesario antes de saltar en paracaídas― añadió mientras se agachaba  para recoger una bolsa que había bajo el paracaídas.

―Acompáñame―dijo ella iniciando la marcha.―Tengo la tienda cerca de aquí. Allí podrás descansar y continuar tu viaje una vez te recuperes. Jack asintió y siguió a Kim quien ya había comenzado a ascender por la duna.

Cuando llegaron, el sol estaba en lo más alto y el calor era sofocante. El yacimiento no era muy grande, a pocos metros de la tienda había una pequeña zona excavada. Rodearon el yacimiento y caminaron hasta el interior de la tienda. Una vez en su interior, Kim ofreció asiento a su invitado. Este con una sonrisa se sentó junto a una gran mesa colocada en medio de la tienda. Sobre ella había una docena de papeles, con anotaciones y dibujos.

―Siento no poder ofrecerte de gran cosa― le dijo mientras le acercaba un trozo de pan.―Mi ayudante ha ido a la ciudad a comprar provisiones y esto es lo único que queda.

―No te preocupes―dijo él.―Ya has hecho mucho por mí. Gracias por salvarme. Te debo una―concluyó agarrando un pedazo de pan.

―Es lo mínimo que podía hacer, no iba a dejarte allí sólo.—contestó ella mientras llenaba una taza. —¿Un poco de ron?—preguntó a Jack ofreciéndosela.

—No, gracias. El ron no me sienta muy bien.—contestó mientras observaba la habitación.

Kim se fijo en él mientras bebía. Era un hombre joven de facciones duras, sus ojos claros resaltaban con el moreno de su piel.

—¿Eres británico?—quiso saber ella.—Por tu acento diría que sí. ¿Me equivoco?—concluyó acabando con el contenido de la taza.

—Irlandés. —contestó con tono tajante.

—Irlandés entonces. No era mi intención molestarte.—se disculpó.—Yo soy americana. Tampoco me llevo muy bien con ellos.—añadió esbozado una sonrisa.

—Bueno. Así que doctora. ¿No? —comenzó diciendo mientras observaba una de las hojas sobre la mesa.—¿Cuál es su especialidad?

—Tengo un doctorado en egiptología en la Universidad de Harvard.—contestó haciendo una pausa.—Estamos investigando una posible tumba de origen egipcio.

—¿Egipcio? ¿Aquí?—respondió sorprendido.—¿No estamos un poco lejos de su zona de influencia?—prosiguió Jack.—No soy un experto en el tema, pero he estudiado lo básico.

—Estás en lo cierto. Estamos muy alejados, pero hemos seguido la pista de unos escritos hallados en una de las tumbas del Valle de los Reyes. —explicó tomando asiento.—Y comenzamos a excavar hará un par de meses por esta zona.

—Interesante. ¿Algún descubrimiento significativo?

—De hecho, no encontramos nada relevante.—explicó acercándose a la mesa.—Hasta hace un par de días.—cogió una caja que había bajo una pila de papeles y la abrió.—Encontramos este medallón.— dijo mostrándole su interior.

—¡Joder!— se sorprendió Jack al ver un escarabajo hecho de lapislázuli del tamaño de una manzana.— Es enorme.

—Sí. Y es idéntico a los que se han encontrado en Egipto.—volviendo a cerrando la caja.— De confirmarse su origen las bases del mundo egipcio se tambalearían.—concluyó con una sonrisa de oreja a oreja.

—¿Se sabe a quién perteneció?—preguntó Jack.

—Al parecer perteneció al ajuar de algún aristócrata que fue enterrado aquí. Creo que estamos sobre su tumba.—concluyó.

Jack no dijo nada al respecto y comenzó a observar la caja que Kim sostenía en sus manos. El silencio reinó y se prolongo unos segundos.

—¿Qué hay de ti?—preguntó Kim al sentirse incómoda, cambiando de tema. —¿A dónde te dirigías antes de que tu avioneta se estrellara?

La sonrisa de Jack se borró de su cara al oír esa pregunta. Su rostro se tornó serio y se levantó de la silla.

—Volaba a Riad.—contestó escueto mientras caminaba por la estancia. —Había escuchado rumores sobre el hallazgo de una reliquia.—el rostro de Kim se torció en una mueca.—Yo me encontraba en El Cairo y escuché a unos pastores hablando sobre el tema. Alquilé una avioneta para volar hasta aquí y poder comprobarlo con mis propios ojos.—concluyó dándole la espalda.—Ya conoces el resto.

—Tu accidente fue intencionado.—exclamó Kim agarrando con fuerza la caja con el medallón.

—Por supuesto.—dijo Jack al mismo tiempo que se giraba  apuntándole con una pistola.—No iba a llegar aquí a caballo, tenía que parecer una coincidencia."


Ya sabéis que podéis retarme en cualquier momento con nuevas propuestas y darme vuestra opinión al respecto. Las reglas que tuve que seguir fueron la de crear una historia que ocurriera en Arabia Saudita, y las palabras american@, pastor y caballo formaran parte del relato.

¡Gracias por leerme!