viernes, 27 de diciembre de 2013

Challenge me!: Consecuencias del belicismo

La idea que os propuse en la entrada anterior surgió cuando comencé a escribir este microrelato. Me pidieron hacer un texto en el que apareciera una jaula, un lazo y una persona de 72 años, lo metí todo en una batidora y he aquí el resultado.


"Habían pasado 50 años y aún se sentía como encerrado en una jaula. Habían sido tan solo cinco años, cinco años en el infierno del ejército. Librando una guerra que no tenía nada que ver con él. Su padre le había obligado a alistarse con tan solo 18 años, según decía para que se hiciera un hombre. Opinaba que había malgastado su juventud con aquel grupo de amigos liberales, aficionados al teatro.  Una carrera de artista era lo que realmente deseaba, pero lo único que consiguió fue ver como todo eso desaparecía con su marcha al ejército.
Los primeros meses fueron los más duros. Su mundo idílico explotó como la metralla que se veía obligado a disparar. La dureza del entrenamiento y la fuerte rivalidad le hicieron pensar en suicidarse más de una vez, pero nunca fue capaz de reunir el valor suficiente. Tras esos meses infernales, llegaron tiempos más tranquilos, había conseguido acostumbrar al cuerpo y a la mente a la rígida y férrea disciplina militar.

Cuando faltaba poco para licenciarse, estalló una guerra y sus sueños de regresar a casa se desvanecieron. Fue enviado al frente y los días tranquilos empezaron a quedar muy lejos. Dormía poco, se levantaba antes de que saliera el sol. Las jornadas del trabajo eran muy extensas y monótonas, vigilar una zona, patrullar un territorio, limpiar las letrinas que se intercalaban con alguna que otra práctica de tiro. Siempre se preguntaba cómo sería disparar a alguien y dar en el blanco. Lo que no sabía era lo cerca que estaba de averiguarlo. Una noche que estaba de guardia en el campamento, unos rebeldes trataron de colarse en el interior y sonó la alarma por lo que se vio obligado a correr tras ellos.

Su compañero de guardia Zack fue abatido por un disparo directo en la sien. Antes de caer al suelo ya estaba muerto. Fue la primera vez que veía morir a alguien, sintió como si le hubieran quitado un pedazo de él. Con el arma en alto apuntando a la oscuridad corrió en busca de cobertura, tal y como le habían enseñado, una vez allí, pidió refuerzos. Estos no tardaron en llegar, y la situación se controló rápidamente, dieron muerte al francotirador que había acabado con Zack, y los otros fueron capturados y hechos prisioneros. Aquella noche no pudo dormir, veía la cara de Zack perdiendo todo rastro de vida en una fracción de segundo mientras se desplomaba al suelo cual muñeco de trapo.

A la mañana siguiente otro grupo de rebeldes se dirigió a la base y comenzaron a lanzar cócteles molotov, mientras disparaban a toda persona visible desde fuera. Él fue llamado para reprimir el ataque y fue enviado a una de las torres, la misma desde donde la noche anterior había salido la bala que impacto con Zack. Una vez arriba cogió un fusil francotirador y cargó el arma. Sus órdenes eran claras, disparar a los atacantes.

Había llegado el momento, tenía en el punto de mira a uno de ellos, estaba preparando un explosivo, vio como debido a las prisas y a la tensión del momento derramaba un poco de líquido por el suelo. Dudo en apretar el gatillo y cuando quiso darse cuenta, el rebelde ya estaba corriendo dirección a la torre de su derecha, lanzó el explosivo y cuando impacto una gran bola de llamas y fuego la cubrió por completo, los gritos de sus hermanos de armas llegaron hasta él, no pudo evitar sentir un ligero sentimiento de culpa.

Volvió a buscar por su mirilla, oculto tras unos escombros divisó a dos rebeldes, uno de ellos era menudo, como un niño, en su brazo vestía un lazo que al parecer había sido de un color verde mohoso. Vio como el más grande le hacía señas para que lanzara el explosivo a la torre donde él se encontraba, miro otra vez al niño y descubrió con horror que en una mano sujetaba un coctel molotov. Comenzó a correr dirección a la torre, volvió a dudar y el niño se aproximaba con mucha velocidad, el terror volvió a invadirle, incapaz de apretar el gatillo observaba como el pequeño rebelde se aproximaba cada vez más, una fría gota de sudor le caía por la cara cuando sin darse cuenta el dedo se le deslizó hasta el gatillo y disparó. El proyectil impacto muy cerca del corazón, el niño paró la carrera al momento, se llevo una mano a la herida, cayó de rodillas al suelo y se desplomó, el explosivo que llevaba en la mano impacto con el suelo y lo envolvió en llamas. La contienda duró un par de horas más. Pero la imagen de su primera muerte no pudo quitársela de la cabeza. 50 años después, esa imagen le atormentaba día y noche." 

¡Podéis comentar y opinar, ya sea bueno o malo, pero sobretodo recordad que todavía estoy esperando a que me retéis!