sábado, 1 de febrero de 2014

La torre del alquimista I (3ª parte)

Aquí tenéis la tercera parte del relato, vuelvo a pedir disculpas por si a alguien no le convence este sistema de división. Prometo que en la siguiente y última parte os pondré un enlace con todo el relato entero para vuestro disfrute.

"Al escuchar aquella voz se giró y la luz de la vela mostró a lo que parecía ser una joven de rostro severo envuelta en una gruesa capa de color oscuro. —No por favor. No me hagáis nada. —contestó sorprendida con una voz tierna y melosa, al ver a los dos guardias armados. Niggle parecía desconcertado. Aquella voz le era muy familiar. — ¿Rita, eres tú? —preguntó.  — Soy yo. Niggle. No va a pasarte nada. —concluyó mientras se acercaba a ella. Sorprendida alzó la vela hasta iluminar su rostro. Sus ojos color miel estaban rojos y las lagrimas le corrían por las suaves y rojizas mejillas. Su violácea melena le caía hasta la espalda donde descansaban sus pequeños rizos. Bajo la gruesa capa vestía unos pantalones desgastados de color marrón y una camisa de lino blanca. Temblaba, pese al asfixiante calor que provenía del piso superior.

Rita se acercó y le abrazó. —No encuentro a Jahzúr. —sollozó en el hombro del guardia.  —Hob y yo estamos buscándole. —habló con el fin de tranquilizarla. — ¿Has mirado arriba? —preguntó Hob alzando la mirada hacía la escalera. —Hay muchos destrozos y el fuego no me permite pasar. — respondió secándose unas lagrimas de los ojos. —La última vez que le vi fue antes de la explosión. Me dirigía al pueblo cuando escuché la explosión. —continuó mientras miraba a Hob a los ojos—Cuando llegué subí corriendo al laboratorio, pero lo único que pude ver fue un enorme agujero en la pared. —sollozó. Tras esto se dejó caer de rodillas y comenzó a llorar. Niggle se acercó a ella y la rodeó con un brazo.

—Hob tenemos que salir de aquí antes de que esto se venga abajo. —dijo mirando a su compañero. — ¡No podemos irnos y dejar las anotaciones de Jahzúr aquí!— exclamó Rita mientras se levantaba al escuchar al guardia. — Las necesito para saber que ha pasado exactamente. —continuó diciendo mientras se volvía hacia las viejas y mohosas estanterías.  Ambos guardias la miraron perplejos, sin saber que decir. — ¿Qué nos pueden decir esas anotaciones sobre lo sucedido? —quiso saber Hob. Rita sin girarse le entregó un libro. —Ábrelo. —le ordenó. Éste sin darse cuenta le hizo caso. —Año cuarenta, quinto mes, día trece. — leyó en voz alta. —Hoy he conseguido hacerme con los tres bigotes de hembra en celo de lince negro. No ha sido tarea fácil. Estos animales son difíciles de encontrar, muy difíciles. —continuó leyendo bajo la atenta atención de sus dos acompañantes. —El rumor de que habitaban en las montañas bajas del sur de Tarión era cierto. —concluyó mientras miraba a Rita esperando una explicación. — ¿Qué tiene que ver esto con la explosión?—quiso saber Hob. —Son las anotaciones de todos los pasos que siguió para realizar el experimento. —contestó ella. — Uno de estos tiene que ser el que nos diga en que estaba trabajando exactamente. — añadió señalando la habitación. — ¿Tienes idea de la cantidad de libros que hay aquí, Rita? —intervino Niggle que había permanecido en silencio hasta ahora. —No podemos entretenernos mucho más, podría producirse otra explosión que destruyera por completo la torre. —añadió mientras ojeaba un par de libros que había en un escritorio. — ¡Algo habrá que hacer! —gritó desesperada. —Jazhúr ha desaparecido, no hay rastro de él y la única forma de averiguar qué ha pasado es saber en que estaba trabajando. —sollozó con voz temblorosa. El sudor le caía a Hob por la frente. El humo cubría la habitación por completo y cada vez les costaba más respirar. Niggle se acercó al ventanal y lo abrió con el fin de ventilar la sala. Una ráfaga de airé entró por la habitación y la llama de la vela bailó enrabietada apunto de apagarse. La lluvia había cesado completamente y el sonido de las olas chocando contra las rocas llegaba tenuemente.


—Hay que buscar otro libro más. —dijo mientras se agachaba para revisar los estantes inferiores. — ¿Otro?—replicó Niggle. —Sí, otro. —contestó ella. —Es rojo y en el dorso tiene un grabado de un Fénix, no es muy grueso. —concretó mientras seguía buscando. — ¿Porqué es tan importante ese libro? —quiso saber Hob cuando se percató que la habitación estaba vaciándose de humo. —En ese libro, Jahzúr, escribió que hacer si el experimento salía mal. Quizás nos de alguna pista sobre que estaba haciendo. —sugirió ella. Los tres se pusieron a buscar cada uno por un lado. — ¿Estás segura de que esta por aquí? —preguntó Niggle tras revisar sin éxito un par de ellos. —Quizás estaba arriba. — concluyó. —No—respondió rápidamente Rita. —Yo misma lo guardé en uno de estos estantes. Hará cosa de un par de días, me dijo que no lo necesitaba más. —concluyó mientras inspeccionaba un libro. —Lo dejé por aquí pero con la explosión muchos libros están tirados en el suelo. —se quejó mientras lanzaba un libro al suelo desesperada.


—Seguid mirando vosotros por aquí. —dijo Hob. —Voy a subir, quizás encuentre algo que nos de alguna que otra respuesta. — continuó mientras miraba la escalera. Niggle y Rita le miraron a través del humo. — Ves con cuidado. — contestó Niggle. Hob se disponía a subir cuando otra explosión les cogió desprevenidos. Toda la torre tembló y unos maderos en llamas cayeron a la biblioteca, mostrando parte del laboratorio. Los tres miraron asustados los restos en el suelo y luego el agujero. — ¡En cuanto baje nos marchamos echando leches de aquí!— exclamó mientras comenzó a subir rápidamente las escaleras. Niggle y Rita asintieron con la cabeza."


Espero que os haya gustado. En unos días el desenlace de este primer capitulo. ¡Gracias por leerme!