lunes, 3 de febrero de 2014

La torre del alquimista I (4ª parte)

Lo prometido es deuda, aquí os dejo con la última parte. También haciendo click "aquí" podréis descargar el capitulo completo. Solo me queda esperar a que disfrutéis con la lectura.

"El laboratorio estaba lleno escombros, el calor era sofocante pese al gran agujero que había en lugar de la pared, botes de varios colores y medidas se encontraban esparcidos por todas partes y los restos de cristales y de instrumentos de medición abarrotaban el suelo. Al lado de una gran mesa partida en dos en el centro de la sala, un frasco que había contenido un líquido verdoso ardía quemando todo aquello que encontraba a su paso. Hob tuvo que llevarse la mano a la boca para evitar inhalar la mezcla de los diferentes gases y vapores que flotaban en el ambiente. Desde el mismo umbral de la puerta trató de inspeccionar la zona, tal vez con la esperanza de encontrar el diario o porque no, al alquimista. Desde allí no divisó ni lo uno ni lo otro, así que finalmente se decidió para adentrarse en ese amasijo de destrozos. El fuego se había expandido por lo que antes habían sido muebles de madera y que ahora eran pequeñas hogueras, algunas llamas pero, se alzaban incluso por encima de Hob. 

Caminó despacio, observando hasta el más mínimo detalle. Divisó un libro medio calcinado cerca de lo que antes había sido una mesa. Intentó acercarse pero las ascuas y las llamas se lo impidieron.  Tuvo que rodear un par de escombros para poder llegar hasta él, no sin esfuerzo. Cuando cogió lo que quedaba del libro escuchó un zumbido relampageante. Alzó la mirada y buscó la fuente del sonido. Tardó en darse cuenta de que ese extraño sonido procedía de un pequeño punto brillante que flotaba en medio de la sala. Se acercó sin preocuparse por donde caminaba, la luz azul le atraía y no sabía el porqué, cruzó unas brasas que comenzaron a quemarle las viejas botas, alzó la mano que tenía libre y la aproximó al punto flotante. Una sensación de angustia y miedo le invadieron mientras observaba cómo la esfera iba creciendo lentamente.

— ¡Lo tengo!— escuchó procedente de la biblioteca. Como despertando de una cruel pesadilla Hob miró hacia las escaleras. Miró a su alrededor y notó ahora si el calor en sus botas. De un salto salió de las ascuas y se dirigió hacía la escalera. En ese mismo momento del interior de la esfera surgió un rugido aterrador que rompió el silencio, un grito grave que hizo retumbar todavía más la torre. Hob se giró y observó como la esfera ya era tan grande como un barril de madera. De su interior algo le observaba, unos ojos negros como el carbón, le dirigían una mirada directa a sus ojos. La sensación angustiosa volvió a aparecer, pero en vez de miedo esta vez había terror. La esfera creció ante sus ojos hasta ocupar el tamaño de una persona. Más ojos aparecieron en su interior, todos negros y llenos de odio.

Una llama entró en contacto con un pequeño recipiente y Hob cayó debido a la fuerte explosión que provocó. La torre volvió a moverse. Trató de levantarse lo más rápido posible y bajó las escaleras a toda velocidad. — ¡Larguémonos de aquí, ahora!— les gritó mientras bajaba las escaleras.  Niggle y Rita que estaban ojeando un libro rojo se alarmaron al verle el rostro, blanco y aterrado. La torre seguía temblando y comenzaron bajar y salir de allí. — ¿Qué has visto allí arriba? ¿Has encontrado algo?— quiso saber Niggle mientras descendían. —Esto. —contestó Hob mostrándole el libro quemado. — Y algo más, pero primero salgamos de aquí. —añadió aterrorizado cuando llegaron a la planta de los dormitorios. Otra explosión se produjo allí arriba, los gritos de los hombres en el exterior les llegaron seguidos de un fuerte golpe de algo pesado contra la tierra. La torre se retorcía y cada vez con más fuerza, en la biblioteca los libros caían de las estanterías. En los dormitorios los muebles se movían de un lado a otro, y en la planta baja los barriles rodaban por el suelo, las manzanas y peras rodaban por el suelo. Rita abrió la puerta, fue la primera en salir seguida de Niggle. Hob que tuvo más problemas para llegar hasta allí, fue el último. Una vez en el exterior una ligera brisa fresca les dio la bienvenida. Hubo una explosión más, tan fuerte que hizo volar completamente la parte superior de la torre, convirtiendo el laboratorio en un amplio mirador, los restos volaron tan lejos que se perdieron en la oscura noche. — ¡Huyamos de aquí! —gritó Hob a los presentes.  — ¡Hay algo allí arriba! —exclamó exaltado mientras todos le miraban desconcertados. Desde lo alto de la torre unos gritos diabólicos comenzaron a surgir y unas sombras se movían. Algunos campesino comenzaron a correr camino abajo, otros que habían permanecido inmóviles hasta entonces les siguieron. Los pocos guardias que había miraron a su capitán, quien les devolvió la mirada y miró a Hob que observaba aquellas terroríficas sombras. Volvió a mirar arriba y con un gesto de la mano indicó la retirada.

Una sombra del tamaño de un perro salto desde la torre, Hob observó como algo se abalanzaba sobre su capitán y lo derrumbaba. A la luz de las antorchas, más que un perro parecía una especie de jabalí, con los cuartos traseros ligeramente más robustos que los delanteros, de un color como el de la mismas ascuas. Estaba mordiéndole el cuello al capitán y la sangre brotaba de la herida como una fuente, el cuerpo temblaba en el suelo. La vida se marchitaba de sus ojos lentamente hasta quedar inmóvil. La bestia se volteó y observó a su alrededor. Rita miraba aterrada la situación y se acercó Niggle. Hob escuchó más rugidos sobre su cabeza y antes de darse cuenta se encontraban rodeados por más de esas bestias. — ¡Huyamos!— gritó uno de los guardias."

Hay más capítulos en preparación, el segundo esta casi completo, pero hasta que no tenga el tercero un poco más avanzado no publicaré nada al respecto. Solo una cosilla más, podéis comentarme diciendo si preferís el capitulo entero o mejor dividido en partes. O simplemente cualquier otra cosa, cualquier comentario se agradece siempre.

¡Gracias por leerme!