sábado, 29 de marzo de 2014

Taller: Ajeno al peligro


Tras unas semanas de bloqueo creativo, al menos estos últimos días han sido fructíferos, os cuelgo el relato que envié a "Literautas" este mes. Es un texto un poco experimental ya que se sale un poco de la tónica que voy escribiendo. Pese a no convencerme del todo cuando lo escribí, los comentarios que he recibido pese a darme un par de buenas hostias, como ya esperaba, han sido muy constructivos, y solo por ello ha merecido la pena el escribirla.


"Se detuvo delante de lo que parecía ser un cartel y lo observó. «Miau» se dijo a sí mismo. Se lamió una de sus patas delanteras y continuó caminando adentrándose en el parque. El sol lo mantenía caliente, su corto pelaje oscuro retenía el calor y un olor agradable que llenaba el lugar le hicieron ronronear de alegría.
Era mediodía y el lugar estaba tranquilo, los pájaros canturreaban y volaban como locos entre los árboles, el gato los miraba con atención, escondido entre unos arbustos. Sus orejas comenzaron a moverse, escuchando, aquí y allá, sus ojos, iban y venían siguiendo el veloz vuelo de los pájaros. El rabo, tieso temblaba ante la expectación del momento exacto en que saldría de su escondite para atacar.

—Miau. — dijo tras ver un colibrí, posándose sobre un antiguo periódico abandonado cercano a su posición. —Miau. — continuó mientras se colocaba en posición de ataque. Se agazapó arras del suelo, sus orejas adoptaron una pose más aerodinámica y el rabo dejó de temblar. Se alzó, y poco a poco se acercó sigilosamente al descuidado colibrí que era ajeno al peligro que corría. Contuvo la respiración y comenzó a tensar los músculos para efectuar una maniobra fatal para el pájaro. 

En ese mismo momento una pelota de futbol impactó con violencia en el banco, haciendo escapar al colibrí. El gato ante la sorpresa se bufó desapareciendo a toda velocidad. «Miau» se dijo a si mismo mientras corría y se olvidaba de porque huía a toda prisa. Cuando se dio cuenta estaba en medio de una explanada, había mucha gente pero no hacían mucho alboroto, algunos dormían, otros tomaban el sol, por lo que se sentó sobre sus cuartos traseros mientras observaba con atención a su alrededor. Tras un momento se tumbó y se acomodó para poder disfrutar también del sol. El ronroneo era lo único que oía y comenzó a cerrar los ojos, mientras mantenía el oído preparado por si escuchaba algo fuera de lo normal. 

Cuando volvió a abrir los ojos no había nadie en el parque, el sol estaba más bajo y comenzó a sentir un gusanillo en el estomago. Pero antes de buscar algo de comida, dedicó varios minutos a limpiarse por completo. Cuando estaba terminando con el rabo una mujer montada en bicicleta apareció de entre los árboles, con un gesto rápido clavó las uñas en el suelo y erizó su corto pelaje, inflándose. La mujer pasó por su lado y le miró, el gato, olvidándose del porque de su reacción, se alejó tranquilamente adentrándose en la sobra de los arboles, sus pasos le llevaron al mismo banco donde había intentado dar caza a aquel asustadizo pajarillo, miró detenidamente buscando algo que poder llevarse a la boca, se acercó al banco con paso seguro y olisqueó caminando sobre el periódico, «Miau» pensó. 

Tras marcar el territorio continuó caminando hasta una papelera que había en otro banco más alejado, allí encontró un trozo de manzana que alguien había tirado. La olió y se alejó, justo al lado había un vaso con restos de helado en su interior. Se acercó y comenzó a lamerlo hasta acabar por completo con él. Una vez terminada la cena volvió a limpiarse de arriba abajo cual maníaco compulsivo.

El sol ya comenzaba a ocultarse entre los árboles y decidió que ya era hora de volver a casa, olfateó el ambiente y dio media vuelta. Sus lentos pasos le llevaron a la entrada del parque. La gran puerta de hierro estaba cerrada, pero eso no supuso ningún problema, él cabía entre los barrotes. Salto y se coló entro ellos saliendo del parque y dejando un día agotador detrás suyo."

La premisa de este mes era la de escribir una historia que ocurriera en un parque y solo allí, y que apareciera un diario o periódico atrasado. Podéis juzgar vosotros mismos el resultado y darme vuestra más sincera opinión.

¡Gracias por leerme!