sábado, 31 de mayo de 2014

Taller: Hombre muerto

Como va siendo habitual cada final de mes cuelgo el relato enviado a "Literautas", pese a encontrarme un poco saturado y falto de ideas quise participar ya que era el último antes del parón veraniego, así que force un poco la máquina y este es el resultado. Los comentarios han sido positivos, siendo una sorpresa, ya que no espera ni mucho menos buenas críticas, me he vuelto más exigente con la calidad de mis relatos pero por lo visto a mis lectores les ha gustado mucho. 

"Escuchaba el bullicio de la muchedumbre y supo que tenía que prepararse. El emperador había apostado por él, y por primera vez en muchos años, notó un hormigueo en el estomago.  Respiró hondo y trató de calmarse, los caballos estaban inquietos. Eso no presagiaba nada bueno, se acercó a ellos y trató de tranquilizarlos.

En el exterior sonó una trompeta, e inmediatamente se dirigió al altar. Se arrodilló, extrajo un puñal de su pechera y tras musitar algo en voz baja, se hizo un corte en la mano, dejando caer la sangre sobre su cabeza. Cerró los ojos e inspiró con intensidad mientras las gotas caían lentamente. Abriendo los ojos, cogió la figura de barro que había en el altar y la besó.

Sumido en sus plegarias como estaba, le costó escuchar la trompeta sonando otra vez. Tenía que ir a los carceres y prepararse. De camino allí se cruzó con Barbatus y Rufus, sus compañeros de equipo, quienes le saludaron.

—Ave, Scorpus. No te preocupes esta carrera la ganarás—le habló Rufus—. Intentaremos estar en tus flancos para evitar contratiempos.

—Ave hermanos. Estoy tranquilo—mintió—, no es mi primera carrera con alguien poderoso apostando por mí—concluyó con tono desafiante.

—Lo sabemos, pero... —intervino Barbatus frenándole en seco—.Quintus nos ha dicho que el senador Terencio ha apostado mucho dinero por los Blancos.

—¿Los Blancos?

—Sí. Por lo visto los aurigas son griegos que competían allí. Uno de ellos, Eryx, ha ganado varias carreras en Olimpia —explicó Barbatus—, y no de formas muy limpias...

—Para eso os tengo a vosotros ¿Verdad?— dijo Scorpus sonriendo— .¡Vamos, tenemos una carrera que correr!

Cuando salieron a la arena observaron con asombro el lleno absoluto que había en el Circo Máximo. Subió a su carro y acarició a los caballos, quienes respondieron con relinchos. «Aún siguen nerviosos.» pensó mientras se ataba las riendas al pecho. Dirigió la mirada hacia la tribuna, esperando la llegada del emperador.

El graderío estalló en una mezcla de silbidos y aplausos cuando este apareció. Sosteniendo la mappa en la mano se acercó al borde y la dejó caer, los carceres se abrieron y los caballos rompieron en estampida.

Scorpus nada más salir tuvo  seis carros por delante, Rufus iba en cabeza, seguido por Eryx. Miró atrás buscando a su compañero Barbatus y le pareció ver la pechera verde en última posición, siguiendo muy de cerca a dos carros del equipo Rojo.

Cuando volvió la vista al frente, observó con sorpresa uno de los carros del equipo Azul, volando por los aires a poca distancia suya. Se vio obligado a maniobrar, esquivándolo en el último suspiro. Cuando pudo controlar de nuevo a las bestias se percató de que el público no estaba mirando la carrera sino que estaba pendiente de la tribuna.

Dirigió su mirada hasta allí y observó con horror como el emperador era asesinado por un grupo de senadores, entre ellos pudo distinguir a Terencio, quien arrojó el cuerpo sin vida a la arena del circo.

Scorpus observó como la carrera se había detenido, por lo que cortó las rienda que lo unían a sus caballos y corrió hasta una de las salidas. Era el momento perfecto para huir, y no tendría otra oportunidad como aquella. Subió por las escaleras que daban acceso a las graderías, allí trató de buscar la salida al exterior del recinto.

—¡Alto!—escuchó una voz detrás suyo.

Se giró para ver quién era y recibió un golpe en la cabeza que le hizo caer al suelo. Entreabrió los ojos y observó como Eryx se le acercaba con un puñal en la mano.

—Tú no vas a ningún sitio, escoria—gruñó cogiéndole de pelo—. El senador Terencio quería que murieras en el circo y así será.

—Suéltame.—gimió Scorpus. Sin mediar palabra el puño de Eryx impacto directo en la sien haciéndole tambalear.

—Voy a disfrutar matándote—dijo levantándole del suelo.

—¿Crees que Terencio no se deshará de ti cuando no te necesite?

El rostro de Eryx cambió de semblante,  observó como la duda recorría sus pensamientos, y Scorpus aprovechó para golpearle y escapar. Dobló una esquina y allí encontró la salida. Una vez en el exterior, se encontró con un muro de soldados cerrándole el paso. Tuvo que detenerse y retroceder, pero Eryx espada en mano salía del circo caminando hacia él.

—Te lo dije. Voy a disfrutar matándote—dijo mientras le clavaba la espada en el estomago sonriendo de oreja a oreja."

Espero que hayáis disfrutado. Las premisas para este mes eran las de hacer una historia con las palabras circo y beso. Como reto adicional, y opcional, se propuso hacer el relato sin utilizar ningún adjetivo, como ya he comentado en el inicio de la entrada, no estaba muy centrado y decidí no complicarme y hacer lo justo para que fuera aceptado y no quedarme fuera el último mes.

¡Gracias por leerme!